WANNA DANCE WITH SOMEBODY
Jan 22nd, 2009 by noe

Corrían los 80 y una jovencita estrella del Gospel cantaba este tema
bailable y pegadizo. Una casi desconocida Whitney Houston sacaba este
single y daba el pelotazo!! De hecho fue una de las primeras canciones
que tarareé en inglés (en plan guachu guaruwi)…

El vídeo no se asemeja nada a los actuales, es sobrio y con pocas
florituras. Los efectos especiales (más o menos cutres) son ya cosa de
los 90. Eso sí, durante años estuve suspirando pot tener una falda de
volantes como la que lleva Whitney, para pegar saltos y girar!! El
estilismo en general quedaba apañado con unos cuentos vestidos
elásticos mega-ajustados (la verdad es que la chica estaba como un
fideo por aquel entonces) y un par de buenos postizos que dieran un
maxi maxi volumen al pelo (otro de los rollos ochenteros… el pelo es
el rey!).

Entonces qué, alguien baila conmigo?

PETA ZETAS
May 5th, 2008 by noe
Esto sí que es un artilugio de los 80…aunque creo que todavía existe!!! El Peta Zetas, una de mis chucherías favoritas de la época (creo que teniendo en cuenta que sigo siendo una niña en temas de chucherías, caerán muchas entradas sobre ellas). Me acuerdo del sobre en el que venía, con el plateado por dentro y el color rosa-fucsia de los peta zetas.

Era el entretenimiento mientras esperábamos al autobús del cole. Nos lo echábamos en la boca y guardábamos silencio sepulcral para eschucar el crepitar de la cosa aquella sobre la lengua. A veces funcionaba….a veces no. Lo que sí era seguro era la plasta que se quedaba pegada a los dientes y muelas y que tardaba media tarde en desaparecer.

Luego sacaron un sucedáneo menos espectacular, con Peta Zetas en polvo, con el chupacups incorporado en el sobre, para mojarlo en el polvo picantoso y tener otro tipo de experiencia….a mí la verdad es que no llegó a engancharme tanto como el original. No sé que llevaba (química pura que reaccionara con el ácido de la saliva, supongo) pero a mí me encantaba.

Se rumoreó mucho sobre la mezcla mortal del peta zetas y la cocacola (decían que provocaba !!!!la muerte!!!!). Soy prueba viviente de que no es cierto, pero da un dolor de barriga considerable. Palabra.

JUEGOS REUNIDOS GEYPER
Apr 21st, 2008 by noe

Otro de los clásicos de los 80. Yo nunca los tuve, pero mi vecina sí y al final, en aquellos años, que lo tuviese una amiga era como si lo tuvieses tú misma. Sobretodo porque mi amiga Loli y yo pasábamos tantas horas juntas que había hasta quien nos tomaba por hermanas.

Normalmente nosotras éramos más de Nenucos, Nancys y (más tardíamente) de Barbies, pero de vez en cuando nos daba por los juegos de mesa (extraño nombre para nosotras porque normalmente una mesa era el último lugar donde se nos ocurriría sentarnos a jugar).

Recuerdo tardes y tardes sentadas en el suelo de su habitación, o en la terraza acristalada, sacando las fichas, echando a suertes qué juego tocaba y cómo lo íbamos a jugar. Sí, ya sé que traía su buen tocho de instruciones, pero a nosotras nos daba igual, eran en algunos casos demasiado elaboradas , así que nos inventábamos (siempre de mutuo acuerdo, para no pelear luego) y las reglas y el juego.

Había algun@s afortunad@s que eran la envidia del barrio por tener la “versión” de 45 juegos, cuando lo más común era la de 10 o 15. Aunque también conocí a compañeras de colegio que tenían la de 25.

Sus juegos muchos y variados: los clásicos como la Ruleta (cuando estuve en Las Vegas todo un alúd de recuerdos me vino de maravilla para echar unas partidas), el Parchís, el Tres en Raya. Las Ratas, La Oca, las Damas, el Ajedrez…

Yo nunca soñé con tener este juego en la noche de Reyes, quizá porque tenía uno a mano siempre que quería. A veces me gustaría volverme a sentar con Loli (ahora ya es Lola, ha crecido y mucho) y echarnos unas partidas. Seguro que ahora nos acabaríamos aburriendo. Pero en aquel entonces era otro de nuestros modos de fantasear. Y eso sí que tiene valor.

EL BLANDI-BLUB
Apr 11th, 2008 by noe


¿Quién no se acuerda del Blandi-Blub? ¿Ese moco verde (luego evolucionó a otros tonos, rojo, amarillo…) con el que me podía pasar horas enteras jugando y que en realidad no valía para nada?

Creo que como tod@s l@s de mi generación, adoraba arrancar un cacho y pegármelo en la nariz, para pasearlo (y para disgusto de mis padres) por toda la casa e incluso la calle, si quería “impresionar” a mis amigos en la calle. Era especial, se podia dividir en mil partes, pegarlas de nuevo y amasarlas hasta formar de nuevo la masa viscosa. El olor, metido en mi cerebro hasta el fin de los días era también asquerosillo… y el tacto……puaaaaagggg….era como tocar una rana, siempre fría y mojada…..


Me gustaba extenderlo sobre la mesa de mi cuarto de estudiar (una mesa camilla redonda con una superficie de aglomerado de madera imitando vetas de mármol…)y con el bote del blandi-blub boca abajo, presionaba hasta cortarlo en mil pedazos en forma de galleta (que por supuesto luego no me comía…aunque sé de alguna compañera del cole que sí lo hizo, además de haberse dado en otra ocasión algún que otro lingotazo de lejía…..ríete tú de Daniel el Travieso).

Supongo que el placer básico, a fin de cuentas era tocarlo y tocarlo, cada vez como si fuese la primera, sorprendiéndonos con la viscosidad, la humedad y todas esas “cualidades” que tenía.

Eso sí, al igual que los Gremlims, teníamos que seguir una norma estricta si no queríamos que el juguete se transformara en su hermano malo y feo: cerrarlo her-mé-ti-ca-men-te después de cada uso (especialmente si el uso era antes de acostarte), porque si no hacías eso ocurría lo inevitable: el moco verde se secaba, se convertía en una especie de gelatina dura y maloliente, con infinitas burbujas vacías ya de “vida” y resultaba casi imposible despegarlo de su envase (en condiciones normales, el blandi-blub se deslizaba cual serpiente hasta la mano con solo volcar el bote).

Un recuerdo desde aquí a ese gran compañero de trastadas ochenteras. Ojalá volvamos a verlo…

SÚPER DISCO CHINOOOOOO
Apr 9th, 2008 by noe

¿Os acordáis del “Super Disco Chino”? Que pasadaaaaa!!! Qué tardes más majas pasé en el patio de mi casa (sin coñas, en mi casa había no uno, sino dos patios, uno delante de casa y otro detrás). Perooo, estooo, al grano: qué tardes pasé en el patio (de delante) de mi casa intentando hacer que el dichoso plato girara sobre esa especie de aguja de hacer punto de plático rosa chillón y de metro y algo de largo.Para aquellos que no conocéis ni por asomo el artilugio echad un vistazo a la foto y entenderéis mi desazón. La gracia era hacer girar el plato. En su centro había una especie de “hueco” donde se supone que debía acabar el palo para que el equilibrio del plato fuese correcto (y por tanto girase y girase sin descanso). Creo que nunca lo conseguí por la vía correcta. Mis amigas y yo hacíamos escandalosas trampas y poníamos el plato directamente sobre el palo, ya en el hueco de marras y lo hacíamos girar como si fuésemos virtuosas Djs en plena sesión.

La canción fue todo un pelotazo por aquel entonces y me supongo yo, que crearía la publicidad más que suficiente para que tod@s quisiéramos tener un cacharro de esos en casa y hacerlos girar con toda destreza.

En mi caso nunca ocurrió, pero si alguna vez vuelve a ponerse de moda (no me extrañaría nada encontrármelo en un todo a “1 euro” entre los juguetes baratos), me he jurado a mí misma que esta vez no se me escapa. Mientras, para los no iniciad@s, una pequeña muestra de lo que se puede llegar a hacer con un palo y un disco chino.

Han pasado años, pero me sigue sorprendiendo la “coreografía” tan sufrida de Enrique y Ana intentando que su disco no se saliera del palo.


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